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Castillo de Salvatierra

Calzada de Calatrava
(Ciudad Real)

A pesar de que el topónimo es de indudable raíz cristiana (Salvatierra = Castillo de Salvación), trabajos arqueológicos recientes han demostrado que la fortaleza tiene un origen musulmán. En efecto, el tapial de mampostería que se documenta en el sector central del yacimiento, así como la cerámica localizada en superficie,  prueban que se trata de una construcción oficialista omeya levantada seguramente entre el siglo IX y X, quizás para doblegar a las díscolas tribus bereberes asentadas en el macizo de Calatrava y valles del Montoro y Jándula; así como las revueltas mozárabes que se extendían desde Toledo hacia el sur, con centro neurálgico en la cercana ciudad de Oreto, rebautizada por los musulmanes como Zuqueca. Como tal hisn oficialista tendría como misión no solo el control político militar del camino que iba hacia Toledo pasando por el puerto de Calatrava, sino también servir de encuadramiento social y fiscal a las poblaciones que vivían en las numerosas alquerías del cercano valle del Jabalón.

El paso al dominio cristiano se produjo a partir de 1147, fecha en la que Alfonso VII el emperador ocupó la ciudad de Calatrava (la Vieja). Tras la fundación de la Orden de Calatrava (1158), la fortaleza pasó a manos de esta institución, citándose en el contexto del cisma que sufrió la orden en 1170, cuando sirvió de refugio a Diego García y al grupo de caballeros que le seguían. Posteriormente, la expansión almohade por la península y su victoria frente a Alfonso VIII en Alarcos (1195) supuso la pérdida cristiana de la práctica totalidad del Campo de Calatrava, ocupando como es lógico el castillo de Salvatierra.

Posteriormente tenemos noticia de un importante hecho de armas que otorgará a nuestra fortaleza ese carácter legendario con la que aún se la conoce: en 1198, el maestre Martín Pérez de Siones se adentró en el Campo de Calatrava con numerosos caballeros y peones y tomó por sorpresa el castillo de Salvatierra, entrando por un postigo desguarnecido de la misma. A partir de entonces se convertirá en la principal fortaleza de vanguardia no solo del reino de Castilla sino de toda la cristiandad, como lo reconocieron los propios papas. En este corto pero intenso período de tiempo (1198-1211), el castillo de Salvatierra fue la principal sede conventual de la Orden de Calatrava (rebautizada como Salvatierra), dotada de iglesia, hospital, amplias caballerizas, almacenes de víveres, guarnición permanente y sede de las principales dignidades de la orden, entre ellas el maestre. Se acometieron entonces importantes obras en el lugar y se lanzaban insistentes cabalgadas en profundidad para saquear no solo el valle del Guadiana sino también la Alta Andalucía.

Finalmente, el califa al-Nasir decidió cruzar el estrecho y concentrar todos sus esfuerzos para tomar tan incómodo bastión, pero para lograrlo necesitó 51 días de asedio y el concurso de numerosas tropas apoyadas por 40 máquinas de guerra. Según la versión del arzobispo Rodrigo Jiménez de Rada, el largo asedio, fechado en la primavera-verano de 1211, infligió severos daños a las torres y lienzos de la fortificación. La victoria se utilizó como arma de propaganda política en todo el mundo musulmán, destruyendo el campanario y otros elementos simbólicos de su pasado cristiano. La pérdida de Salvatierra fue un duro golpe para la Orden de Calatrava y el reino de Castilla, sirviendo de acicate para preparar la revancha en forma de cruzada. En efecto, el 8 de julio de 1212, en el camino hacia Las Navas, las tropas coaligadas cristianas realizaron un alarde frente al castillo de Salvatierra, aunque no intentaron tomarlo, lo que prueba una vez más el grado de inexpugnabilidad del edificio.

Tras la batalla de Las Navas de Tolosa comienza el principio del fin del imperio almohade, aunque Salvatierra quedaría aún durante algún tiempo bajo dominio musulmán. En este tiempo de incertidumbre, los cristianos levantaron una nueva fortaleza en las proximidades de Salvatierra. Se trata del castillo de Los Cristianos, un ejemplo paradigmático de castillo-padrastro de tipo fronterizo. Finalmente, el castillo de Salvatierra pasaría a manos cristianas a través de un pacto. En plena crisis del imperio almohade, el rey de Baeza, Abd Allah al-Bayyashi, se vio obligado a convertirse en vasallo de Fernando III (1225). En los preparativos de la campaña de Córdoba el monarca castellano exigió al de Baeza que le ayudara con sus huestes y que entregara los castillos de Salvatierra, Burgalimar y Capilla que todavía estaban bajo su poder. Las crónicas cuentan que la fortaleza de Salvatierra fue la última en entregarse debido a la oposición de sus defensores, lo que obligó al caudillo cordobés Ibn Harach y a sus aliados castellanos a tener que someterla militarmente. Mientras tanto, la Orden de Calatrava había construido en el cerro de enfrente el castillo-convento de Calatrava la Nueva (1217), convertida en su sede principal desde entonces. Este hecho hizo que perdiera valor el mítico castillo de Salvatierra, aunque debió mantener una pequeña guarnición a lo largo del siglo XIII, como demuestran algunos materiales arqueológicos recuperados de finales de dicha centuria y principios del XIV. El desmochamiento y desmantelamiento intencionado de sus defensas, para evitar seguramente que fuera usado por enemigos o malhechores, significó la ruina del edificio, sin volver a ocuparse con posterioridad.

Propiedad: Se ubica en finca privada pero con acceso a visitas concertadas.

La visita guiada al Castillo de Salvatierra tiene un precio de 80 Euros por guía, independientemente del tamaño del grupo. Además, el grupo deberá abonar a la llegada al Castillo el precio de las entradas.

Horarios de visita:

Es privado y no es posible acceder individualmente, sino que debe hacerse a través del Ayuntamiento de Calzada de Calatrava quien ofrece visitas guiadas.

Localización

Importante fortificación situada en el lado de levante del puerto de Calatrava, justo enfrente del sacro convento de Calatrava la Nueva. Se emplaza en lo alto de un farallón rocoso que sin ser excesivamente elevado, proporciona una buena defensa natural debido a lo escarpado de sus paredes, sobre todo en el flanco occidental, con un cortado en vertical de más de 50 m.

La visibilidad es óptima hacia el norte (valle del Jabalón) y hacia el suroeste, por el citado puerto de Calatrava; por el contrario, por el este y sureste las elevaciones de la sierra de la Atalaya impiden la observación directa. La importancia geoestratégica de la fortificación viene derivada de situarse en uno de los pasos montañosos más importantes en la ruta Toledo-Calatrava-Jaén, inmediatamente antes de afrontar las primeras estribaciones de Sierra Morena. Esta ruta fue intensamente utilizada tanto por las tropas cristianas como por las musulmanas en la segunda mitad del siglo XII y principios del XIII. Por este motivo en el puerto de Calatrava, un espacio en realidad reducido, se concentraron durante este período un buen número de fortificaciones (Dueñas/Calatrava la Nueva, Salvatierra, castillo de los Cristianos, entre otras), lo que otorga un doble valor a cualquiera de las construcciones allí situadas.

El entorno del castillo es de sierra y monte bajo, con puntos de aguda en el valle inmediato, por donde circulaba una importante vía pecuaria, camino de los pastos del mediodía. Cercano al sitio se sitúa el valle del Jabalón, con un intenso aprovechamiento agrícola desde tiempos pretéritos, aunque la ganadería, sobre todo ovina y la guerra, fue sin duda la principal actividad económica de los habitantes del castillo.

Descripción

El castillo de Salvatierra tiene planta alargada, a modo de rectángulo irregular, ensanchándose en su parte central, donde se agolpan las dependencias principales. Sus muros se adaptan perfectamente a la forma del cerro donde se asienta, por lo que es frecuente encontrar fuertes desniveles y afloramientos pétreos que son utilizados como base de la cimentación de los muros. Domina la fábrica de mampostería, utilizando piedra cuarcítica que se puede extraer sin dificultad en el entorno de la fortificación. El interior de los muros aparece relleno de cal y canto. Las torres suelen estar reforzadas en sus ángulos por sillarejos y ocasionalmente por sillares, usando en este caso piedra volcánica. También se documentan sillares conformando los vanos de la torre del homenaje. En algunos tramos aún se aprecia la obra de tapial de mampostería omeya y aparejos almohades en la zona de la barbacana, entre otros.

Órdenes militares
Personajes Históricos
  • Rodrigo Ximenez de Rada
  • Francisco Rades de Andrada

Elementos arquitectónicos

El núcleo central de la fortaleza se sitúa en la parte más elevada y mejor defendida del cerro. Es donde se perciben los lienzos de época andalusí, posteriormente forrados por obras cristianas de finales del XII-principios del XIII. En su interior debieron localizarse las dependencias principales de la fortificación: aljibes, almacenes, dormitorios, caballerizas, hospital, iglesia, etc. Las grandes bóvedas que aún persisten son la prueba material de dichas estancias. Por su parte, la presencia de torres pentagonales en proa nos hablan de alto nivel de conocimiento de los ingenieros militares que diseñaron la fortaleza, similares a las que nos encontramos por ejemplo en el castillo de Alarcos y en Caracuel y que fechamos a finales del siglo XII.

 

La barbacana del castillo es una defensa avanzada que permite la salvaguarda de la entrada principal a la fortaleza, situada en la zona oeste. Esta muralla baja está guarnecida por torres de flanqueo, algunas macizas, y presenta tanto obra cristiana como importantes reformas de época almohade (1211-1226). Extramuros, ladera abajo, se aprecia el camino en zig-zag que subía hacia la barbacana, entrando a su interior por una puerta en recodo, hoy apenas perceptible. En la zona baja del flanco noroccidental se aprecian edificios arruinados de planta rectangular y un fuerte antemuro. Es posible que se trate de restos de viviendas y recintos para el ganado de la aldea cristiana que fue arrasada por los almohades en su asalto de 1211. Alrededor de todo el cerro se localizan restos constructivos y otros materiales arqueológicos procedentes del castillo, así como evidencias de un poblamiento de la Edad del Bronce anterior, prácticamente oculto bajo la imponente mole del castillo medieval.

La torre del Homenaje tiene planta rectangular y desarrollo prismático, aunque se encuentra actualmente partida por la mitad debido a los daños sufridos, seguramente, por un terremoto. Destacan las decoraciones del interior de la pequeña bóveda del piso superior, la puerta en alto y el vano que daba acceso a un cadahalso orientado hacia el interior de la fortaleza. A los pies de la torre y de dicha defensa vertical se localiza un enorme aljibe cubierto con bóvedas de ladrillo. En la cara suroeste de la torre se adosó en un momento posterior un segundo cuerpo, con fábrica similar a la torre descrita.

 

A ambos lados de la estructura central de la fortaleza, de forma casi simétrica, se documentan dos amplios espacios rectangulares guarnecidos por espolones rocosos y cortinas con torres en sus extremos. Se trata de dos albacares que constituyen las primeras defensas de la fortaleza. El situado al noreste es de mayor tamaño y está comunicado con el núcleo central del castillo a través de un gran arco de medio punto. El albacar situado al suroeste es mucho más pequeño y al igual que en el caso anterior, no se observan estructuras internas en superficie.

Multimedia

Personajes y leyendas

 

 

Eventos culturales

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