Castillo de Mora
Los hallazgos cerámicos recogidos en superficie y las pinturas rupestres de la estación de la Zorrera, en la vecina sierra del Morejón, confirman un poblamiento prehistórico en la sierra del Castillo que data, básicamente, de la Edad del Bronce. Tras el paréntesis romano, sin vestigios en el lugar, destaca una ocupación intensa y continuada en época medieval, tanto en el periodo islámico como cristiano. El castillo siguió ocupado a lo largo de la Edad Moderna.
Hemos de hacer notar que la documentación cita dos fortalezas diferenciadas en esta zona: el castillo de Mora, de ascendencia islámica y ocupación posterior cristiana; y el castillo padrastro de Peña Negra, levantado en el siglo XII por iniciativa de Alfonso VII el emperador para hostigar y ocupar la fortaleza de Mora. Hasta el momento, la historiografía no se ha puesto de acuerdo sobre la ubicación del citado castillo padrastro, situándolo algunos en el cerro de Malvecino y otros en lugares algo más apartados, como el cerro del Buey.
El origen islámico de la fortaleza de Mora se remonta a época omeya, quizás en el periodo emiral (siglo IX-principios del X), cuando los rebeldes mozárabes toledanos se hicieron fuertes tanto en la ciudad como en otros enclaves del entorno, fruto de la reacción ante la política centralista cordobesa y la arabización del país. Posteriormente, nos consta que la fortaleza de Mura (Mora) fue conquistada por Abderraman III en el 930 en su campaña de pacificación definitiva de la capital toledana.
En 1085 pasó a manos cristianas, tras la conquista de Toledo por Alfonso VI, convirtiéndose desde entonces en una de las fortificaciones de vanguardia del reino de Castilla tras el continuo hostigamiento del imperio almorávide. Nos conta que a principios del siglo XII la fortificación estaba defendida por alcaides procedentes de la vecina ciudad de Toledo, como Yaques Gómez o Sancho Carlón, entre otros. Más adelante (1131) el titular de la fortaleza era el belicoso Munio Alfonso, que sin embargo, no pudo defender el castillo ante un ataque sorpresivo almorávide fechado en 1139. Desde entonces se convirtió en una fortaleza ofensiva musulmana desde donde se podía atacar la campiña toledana y en último término, levantar el asedio cristiano al castillo de Oreja, principal objetivo de este hecho de armas.
Ante la amenaza que suponía la pérdida del castillo de Mora, Alfonso VII mandó que se construyera un castillo padrastro enfrente de nuestra fortaleza, encargándose de tal misión al caballero Martín Fernández. Las crónicas refieren incluso el nombre de esta nueva fortaleza, “Piedra Negra” o “Peña Cristiana”, situándose a media legua de la anterior (2,5 Km) y en una posición más elevada y dominante. Por efecto de esta presión, finalmente, en 1144, el castillo de Mora va a ser de nuevo ocupado por el monarca castellanoleonés. Desde entonces, no nos consta que el castillo se volviera a perder, ni siquiera con la invasión almohade de la península.
A mediados del siglo XII se cita “Mora la Vieja”, es decir, la localidad y fortaleza de Mora de origen musulmán, cuando es donada por Alfonso VII al caballero Rodrigo Muñiz (1150) y se vuelve a citar con esta denominación en el amojonamiento de términos del castillo de Consuegra de 1151, donado en esta ocasión a Rodrigo Rodríguez. Años más tarde, en 1171, Alfonso VIII de Castilla dona el castillo de Mora a la Orden militar de Santiago, y poco después, en 1180 hace lo propio con el vecino castillo padrastro de Peña Negra. Este último bastión fue mandado derribar en tiempos de Fernando III (1224) ante el peligro que suponía para los defensores del castillo de Mora su cercanía y posible ocupación por enemigos o malhechores. Por el contrario, el castillo principal se mantuvo como posesión santiaguista hasta 1568, cuando fue vendido a Francisco de Rojas. Esta familia nobiliaria mantuvo la posesión de la fortaleza hasta que en 1970 pasó a ser propiedad municipal, situación en la que continúa.
Al contrario que el castillo de Mora, que como vemos tuvo una existencia bastante dilatada en el tiempo, no ocurrió lo mismo con la puebla aledaña a la fortaleza (Mora la Vieja), situada en la ladera este del castillo y que no llegaría a consolidarse.
En su lugar se repobló en el llano un caserío cercano en un momento no precisado del siglo XIII que heredaría el nombre de la fortaleza y que se corresponde con la actual población de Mora de Toledo.
El acceso al Castillo de Peñas Negras (Mora) se realiza en coche desde la población por la CM-9431. En el PK 2,500, a la derecha, se toma un camino de tierra que conduce hasta una explanada habilitada como aparcamiento. Desde ese punto, el tramo final se realiza a pie por senda hasta el castillo.
Es de libre acceso y sin horarios.
Mas información en:
Localización
Esta imponente fortificación se localiza en lo alto de la sierra del Castillo, a unos 3,5 Km al este de la actual población de Mora. Se trata de un accidente geográfico que no es sino la continuación natural de la sierra de Los Yébenes, formando parte de la alineación más septentrional de los Montes de Toledo. Desde sus 947 m de altitud se domina el valle del Algodor por el este y sur, mientras que al norte-noreste se percibe el valle del Tajo y más allá la Mesa de Ocaña. Al oeste se divisa la extensa comarca de La Sisla. Se trata pues de una posición estratégica de primer orden para el control del camino de Córdoba a Toledo por Guadalerzas y el puerto de Orgaz, al sur, así como el camino que comunicaba Consuegra con la capital toledana y el camino histórico que procedente de Uclés y La Mancha, llegaba igualmente a dicha ciudad. En el cerro abundan los afloramientos y tajos cuarcíticos que permiten tener materia prima abundante para la construcción pétrea, así como una buena defensa natural, acrecentada con los trabajos de retallado artificial de la roca constatados en todo el perímetro de la fortificación. La abundancia de arroyos y fuentes en las proximidades, así como el aljibe y el manantial documentado en el castillo, servirían de aguada a los moradores de la fortaleza. El entorno inmediato es pues de monte, pero el llano inmediato es muy fértil, apto para la actividad agrícola y ganadera.
Descripción
El castillo de Mora tiene planta rectangular, apoyándose directamente sobre la roca madre que, convenientemente trabajada, sirve de cimentación y a su vez proporciona una buena defensa en la vertical. Desde fuera hacia adentro distinguimos los siguientes conjuntos:
Elementos arquitectónicos
Se sitúa en el flanco este y está compuesto por un lienzo de muralla rectilíneo de dirección norte-sur que aparece flanqueado por torres prismáticas macizas poco salientes. Ocupa la terraza baja del cerro y en él se abre paso el camino y entrada al castillo. La muralla del albacar es de época islámica, aunque tiene reformas cristianas posteriores. El espacio interior delimitado por esta primera cerca es amplio, documentándose varias estructuras que deben corresponderse con unidades de hábitat.

Se localiza en la zona sureste de la fortaleza. Defiende la entrada principal al castillo y está formada por un muro en cremallera y una torre esquinera de planta circular y filiación cristiana que defiende, por el extremo sur, el portillo de Malvecino. Según los libros de visita de la Orden de Santiago, en el interior de este recinto existían diversas dependencias auxiliares y de almacenamiento como son: una bodega, varias despensas, una cocina, unas caballerizas grandes, etc. así como diversos aposentos en torno a un patio.

Ocupa la parte más alta del cerro y está formado a su vez por tres partes diferenciadas:
- El recinto suroccidental. Se accede a él a través de una escalera y una puerta en codo. En el interior se citan almacenes y habitaciones, aunque hoy en día todo este espacio está muy desdibujado.
- Torre del Homenaje. Se trata de una gran estructura prismática ubicada en el sector central de la fortaleza, ligeramente desplazada hacia el sur. Se trata de la zona residencial por excelencia, convertida en palacio en el siglo XVI.
- Plataforma y espolón meridional. Consiste en un recinto alargado que ocupa la terraza superior, entre la torre del Homenaje y el extremo norte de la
fortaleza. Hay una pequeña barbacana que separa ambos espacios. Se accedía a la plataforma a través de un portillo y una escalera. La muralla interior, es decir la oriental, es rectilínea. La occidental por el contrario se va adaptando a la roca madre, formando quiebros y ángulos que permiten el flanqueo. En esta cortina se documenta un fuerte torreón de planta semicircular alargada. En el extremo norte de este espacio se levanta una estructura de habitación de forma absidal que interpretamos como la iglesia del castillo.

Al sur de la fortaleza antes descrita, en lo alto del llamado cerro de Malvecino (965 m), se localiza otra estructura defensiva que por su aparejo y proximidad al castillo lo interpretamos como una defensa avanzada de la fortaleza principal. Entre ambas existe una vaguada o foso.
El apéndice de Malvecino está constituido por una torre cuadrangular central construida con mampostería cuarcítica y encintado de ladrillo, típico de las obras toledanas del siglo XII-principios del XIII. Se observan también obras de acondicionamiento del terreno, restos de muros y una segunda torre más pequeña que mira hacia el castillo. En el lado contrario, es decir, hacia el sur, y algo más alejado, se perciben los restos de otra torre, a modo de atalaya. El conjunto se puede considerar como una defensa adelantada, destinada a evitar que este promontorio fuera tomado por el enemigo, dada su mayor altura (20 m de desnivel) y para permitir un mejor control de las vaguadas y portezuelos del lado sur de la sierra.

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