Los Caballeros Hospitalarios, conocidos también como la Orden de San Juan de Jerusalén, nacieron en el siglo XI en el contexto de las Cruzadas, muy lejos de la Península Ibérica. Su origen está ligado a un hospital fundado en Jerusalén para atender a los peregrinos cristianos en Tierra Santa. Pero con el tiempo, esta orden caritativa se transformó en una poderosa fuerza militar al servicio de la cristiandad. Aunque no es una orden “hispana” en su origen, tuvo una presencia destacada en España, especialmente en los reinos de Aragón y Castilla, donde recibió encomiendas, tierras y castillos como recompensa a su apoyo en la lucha contra los musulmanes.
A diferencia de las órdenes ibéricas, los Hospitalarios tenían una vocación más internacional, y tras la pérdida de Tierra Santa, se establecieron en Rodas, y más tarde en Malta, donde se hicieron conocidos como la Orden de Malta. En España, su influencia perduró durante siglos, tanto en el ámbito religioso como en el militar. Su símbolo, la cruz blanca de ocho puntas, es aún hoy reconocida en todo el mundo como sinónimo de ayuda, protección y nobleza. En la actualidad, la Soberana Orden de Malta continúa su labor humanitaria en numerosos países, combinando su herencia caballeresca con una misión moderna de asistencia médica y social. Su legado en España es parte de una historia común europea donde la fe y la espada marcaron el destino de naciones enteras.