Castillo de Consuegra
Lo acertado del asentamiento viene demostrado por la continuidad en el poblamiento, constatado desde la Edad del Bronce hasta la actualidad. En el mismo cerro donde se ubica el castillo han aparecido restos de un antiguo oppidum de la Edad del Hierro. Con la romanización, Consabura se constituyó en un importante municipium dotado de notables infraestructuras, como el acueducto que trasportaba desde la sierra agua fina y potable a la ciudad.
La antigua Consabura romana sufrió un proceso de ruralización y pérdida de valor político-administrativo durante la etapa tardorromana-visigoda. La posterior erección de la fortaleza en época islámica, el hisn Qusubra, se contextualiza en los tiempos de consolidación del poder omeya en la Marca Media (siglo X). La vinculación con la relativamente próxima ciudad de Toledo es clara durante la época andalusí, reforzándose el valor militar de la plaza tras la conquista de la ciudad por Alfonso VI (1085). En 1091 se cita el castillo de Consuegra en la famosa y discutida dote de Zaida y en 1097 los Anales Toledanos refieren un asedio y batalla librados en este lugar entre las tropas castellanas, comandadas por el propio rey y las almorávides. Tras este episodio, en donde murió el hijo del Cid, el castillo de Consuegra pasó de nuevo a manos musulmanas (1099), convirtiéndose en una de
las fortalezas que el emirato almorávide utilizó en la frontera del Tajo para asediar e intentar recuperar la ciudad de Toledo.
La ruina del poder almorávide a partir de los años 40 del siglo XII motivó de nuevo el paso a manos cristianas, siendo en esta ocasión definitiva. En 1151 nos consta que la fortaleza de Consuegra estaba en manos del caballero Rodrigo Rodríguez, citándose sus amplios términos que debían coincidir con los de la etapa islámica anterior. Posteriormente, el castillo pasó a manos de la Orden Militar del Hospital de San Juan de Jerusalén (1183). En el contexto de la militarización de esta institución y el peligro que suponía la entrada en escena de un nuevo poder, el califato almohade, los hospitalarios realizaron importantes obras en el viejo hisn musulmán, siendo responsables de buena parte de las estructuras que aún hoy podemos contemplar. El apoyo regio fue decisivo, pues Alfonso VIII otorgó a la Orden de San Juan abundantes recursos económicos y otros privilegios cuyo destino último era la construcción y mantenimiento del castillo de Consuegra. Posteriormente, en tiempos de Enrique I y Fernando III, se siguen citando donaciones con destino a las obras de la fortaleza, que debió finalizarse, en sus aspectos sustanciales, a mediados del siglo XIII.
En este tiempo el castillo-convento de Consuegra se convirtió en la principal fortaleza que tenía la Orden de San Juan en el reino de Castilla, siendo sede en un primer momento del comendador mayor de la Orden y, posteriormente, del prior de la Orden, la máxima autoridad política y religiosa de la institución en la llamada Lengua de Castilla. Desde este lugar se llevó a cabo la repoblación del Priorato de San Juan, es decir, el principal dominio señorial de la Orden en Castilla y que se extendía desde el valle del Algodor, al norte, hasta las Lagunas de Ruidera, en el sur.
El castillo tuvo pues una función eminentemente política-residencial, además de la administrativa y rentista, siendo cabeza de buena parte de los ingresos que recibía el Prior de Castilla y cobijando el convento principal de la Orden, con un buen número de caballeros y clérigos. Con tales funciones se mantuvo durante toda la Edad Media y Moderna, bien es cierto que desde fines del siglo XIII los priores se construyeron un palacio en la villa de Consuegra, por lo que nuestro castillo perdió parte de su función política y representativa inicial. No obstante, el valor militar de la fortaleza se mantuvo aún durante mucho tiempo, como demuestran las adaptaciones artilleras del último tercio del siglo XV, cuando el prior Juan de Estúñiga fortificó el castillo en su enfrentamiento con Juan Pacheco, en el contexto de la Guerra de Sucesión castellana. Finalmente, la fortaleza sufrió graves daños durante la Guerra de la Independencia, siendo saqueado y parcialmente destruido por los franceses. Desde los años 60 del siglo XX se están llevando a cabo obras de restauración y reconstrucción en el castillo, trabajos que aún hoy continúan.
Accesible a pie tras dejar el coche en el aparcamiento habilitado, en la base del cerro. Se recomienda dejar el coche en esta zona de aparcamiento.
Lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo 10.00h a 14.00h y 16.00h a 18.30h. Cerrado días 24,25,31 diciembre 2024 y los días 1 y 6 enero 2025. La visita al interior del castillo es con pases organizados con un informador turístico. Información y reserva en los teléfonos de la Oficina de Turismo. 925475731 y 925593118
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- Castillo de Consuegra
Localización
El castillo-convento de Consuegra se encuentra situado en lo alto del cerro Calderico, a cuyos pies se extiende la actual población, la antigua Consabura romana y más adelante, en época medieval, sede prioral de los caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén en la corona de Castilla.
La proximidad a los Montes de Toledo, con su abundancia de recursos cinegéticos, forestales y mineros, así como las ricas tierras de la vega del Amarguillo y las abundantes aguas del subsuelo, harían del lugar un sitio apreciable para el asentamiento humano. La importancia geoestratégica viene también avalada por ser etapa intermedia de una antigua calzada romana, utilizada posteriormente por musulmanes y cristianos, que servía de nexo entre Toledo, La Mancha y la zona de Murcia y Alta Andalucía. Tras la reconquista y repoblación del territorio, Consuegra se convertiría en verdadero nudo de comunicaciones interiores, al ser cabecera de todo su señorío. Asimismo, el auge de la trashumancia y las cañadas mesteñas no haría sino revitalizar la importancia del asentamiento, pues a sólo 2,5 km. hacia el sur pasaba la cañada Soriana. Hay que destacar además el interesante dominio visual de que goza el castillo, situado a más de 130 m. de altura respecto a la zona baja circundante, en particular por toda la franja este, hacia donde se extiende la llanura manchega, y hacia el norte, en la ruta que conducía a Toledo.
Descripción
El aspecto actual del castillo de Consuegra es obra cristiana, levantado por la Orden de San Juan entre finales del siglo XII y la primera mitad del XIII, aunque a lo largo de toda la vida del inmueble se hicieron distintos reparos y reformas. De la etapa islámica apenas quedan restos, limitándose a algunos tramos de muro de época omeya localizados en excavación en el interior del castillo, así como buena parte del extenso albacar de tapial terrero que, partiendo de la fortaleza, se extiende a media ladera como si de un apéndice se tratara y que debe datar de los siglos XI-principios del XII.
Elementos arquitectónicos
La estructura de la planta, sumamente compleja, responde al principio de defensa compartimentada, encerrando a la cima del cerro con varios recintos sucesivos que dan al conjunto una sensación de inexpugnabilidad, reforzada por el espesor de los muros (hasta 7 m. en la torre de los Escudos) y la obra en piedra, en la mayor parte de los casos a base de mampostería cuarcítica.

El recinto exterior está compuesto, en primer lugar, por el extenso albacar antes citado y que debió funcionar como defensa avanzada y lugar para albergar ganado y algunas instalaciones auxiliares, como una alberca castral. Tiene 120 m. de largo y entre 40-50 de ancho. Se conserva parte de la muralla en tabiya de época islámica en la ladera este y un lienzo de mampostería al norte, que encamisa a su vez el de tapial, con dos borjes o cubos, resultado de las reformas ordenadas por el prior Francisco Fernando de Escobedo en 1687.
En el flanco sur, uno de los más vulnerables, el castillo está defendido por un pronunciado espolón y a continuación, se abre una barrera con tres pequeños torreones dotados de saeteras y troneras destinados a proteger una puerta que, en la actualidad, sirve de acceso al conjunto. Esta barrera data de finales del siglo XV. Ya en el interior, un estrecho pasillo, la liza, circula en paralelo al muro este del castillo y daba paso por un lateral al siguiente recinto. Al final de la liza, es decir, en su corto frente norte, debía hallarse la antigua entrada principal al edificio, pues así se documenta en el siglo XVIII.

El cuerpo principal de la fortaleza es de planta rectangular (74 x 54 m.) con cuatro grandes torreones que defienden cada uno de los flancos, tres de planta absidal y el cuarto, mirando al mediodía, con planta circular, siendo en realidad una torre albarrana. La puerta de entrada al interior del castillo se localiza en la parte baja del torreón este o de los Escudos, precedida por una barbacana. Esta disposición general nos hace pensar en la fortaleza de Consuegra como uno de los primeros ejemplos peninsulares de los típicos donjon tetra-absidales feudales, y debió ser planificado por arquitectos y maestros de obra formados en Tierra Santa. Se pueden ver paralelos con el famoso Crac de los Caballeros, fortificación que también fue posesión hospitalaria: la monumentalidad del edificio, con el predominio de la verticalidad sobre la horizontalidad, la ausencia de una torre del homenaje clara,
en donde todo el edificio podemos considerarlo como tal, los dos grandes torreones de planta absidal del frente sur del Crac de los Caballeros, con aspecto y cronología muy similar a nuestro castillo, incluso el torreón circular del ángulo suroeste, muy parecido a la torre albarrana de Consuegra, son ejemplos bastante elocuentes.

En el interior, se dispone toda una compleja serie de dependencias tanto de uso residencial como de servicio y almacenamiento. El tema de captación y almacenamiento de agua debió ser de vital importancia a juzgar por la existencia de tres aljibes rectangulares y un decantador de agua que ocupaban gran parte de las zonas bajas del castillo. Desde el centro del recinto se ascendía a la planta superior del torreón este y a una galería, donde se encontraban, respectivamente, la sala Capitular y el archivo de la Orden. Esta última dependencia era una habitación abovedada, estrecha y larga a la que se accedía a través de dos puertas, una de ellas reforzada con hierro. Cada puerta tenía tres llaves que custodiaban, respectivamente, el vicario general, el contador de rentas y el notario mayor de la audiencia eclesiástica de la Orden de San Juan. Desde allí, a través de una escalera, se accedía a la iglesia del castillo. Tiene planta rectangular y fue erigida en dicho lugar en el siglo XVII para sustituir al primitivo templo medieval. Sabemos que el edificio contaba también con cocinas, despensas, una tahona y una mazmorra subterránea en uno de los aljibes.

Finalmente, cabe destacar la buena colección de grabados y marcas de cantero que aparecen en la escalera de la torre albarrana (siglo XIII) y los dos escudos heráldicos labrados en piedra que se encuentran sobre la puerta principal. El inferior, fechado en 1577, corresponde al prior don Hernando Álvarez de Toledo, figura importante en la historia de la Orden ya que consiguió unificar de nuevo los prioratos de Castilla y León. Las armas de los Álvarez de Toledo aparecen rodeadas por ocho banderas moras con las puntas hacia abajo en señal de sumisión, rememorando los lejanos ecos de la reconquista y las más recientes victorias contra el Turco. El superior, del año 1679, corresponde a don Juan José de Austria, hijo de Felipe IV y Gran prior de la Orden: presenta una cruz de San Juan o de Malta bajo el emblema de la casa de Austria, todo ello rematado en la parte superior por una gran corona y en la inferior por una concha.
Modelo 3D
CONSUEGRA 3D-2 by LAPTE on Sketchfab
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