Torre de Azuqueca
El topónimo, Azuqueca, nos pone sobre la pista de un lugar de ascendencia islámica vinculado a un camino (sikka), como ocurre con otros sitios con la misma raíz (Azucaica de Toledo, Azuqueca de Henares en Guadalajara, Zuqueca en Granátula de Calatrava, Ciudad Real). Se trata de la citada ruta de Toledo a Córdoba por Calatrava, uno de los caminos más transitados en el medievo tanto en época islámica como cristiana. Lo estratégico de la localización y las ricas tierras de vega de los alrededores, harían del lugar un emplazamiento idóneo para el asentamiento humano. Así se confirma con la cerámica romana documentada en el yacimiento, así como la medieval tanto islámica (omeya y taifa) como cristiana.
Se trataría pues de una alquería y torre islámica cuya principal misión sería defender un estratégico vado sobre el Algodor. Por este lugar pasó y seguramente acampó en el 930 el califa Abderraman III cuando se dirigía a pacificar la ciudad de Toledo, ocupando previamente las fortalezas de su entorno, caso de Mora, y construyendo otras (Cerro del Bu) para asediar y dominar a la levantisca población mozárabe toledana.
Tras la conquista del reino de Toledo por parte de Alfonso VI (1085), Azuqueca pasaría a manos cristianas, aunque la expansión almorávide posterior significaría su vuelta al poder musulmán, hasta aproximadamente el 1144, cuando los cristianos recuperen el cercano castillo de Mora. No se cita en la fijación de términos del castillo de Consuegra de 1151, bien es cierto que el límite del mismo iría por nuestro lugar, al situar la mojonera por el camino de Toledo a Córdoba y, más al sur, por “Puente Seca”, es decir, el antiguo acueducto romano que abastecía a Consuegra y que estaría ya en desuso. No nos consta que nuestro lugar fuera ocupado por los almohades tras la batalla de Alarcos (1195), estableciendo su frontera septentrional en el estrecho de Guadalerza, algo más al sur de nuestra fortaleza. En la campaña de Las Navas (1212), el ejército cruzado tuvo que pasar por este sitio, lugar de descanso y aguada para las caballerías, antes de asaltar las fortalezas de Guadalerzas y Malagón, aunque la ausencia de referencias al mismo nos hacen pensar en este momento estaría despoblado.
Tras el avance de la frontera, se confirma su posesión para la Orden del Hospital en el acuerdo con la Orden Militar de Calatrava de 1232, junto con otras aldeas como son Urda, Los Foyos, El Camillo y ya, en el valle del Cigüela, Arenas. Por estas fechas la Orden decidió fijar una encomienda con sede en nuestra fortaleza (1237), institución que perdurará durante buena parte del siglo XIII. Estas encomiendas menores, dependientes de la bailía o encomienda mayor de Consuegra, tuvieron como principal misión la repoblación de la tierra y la percepción de rentas para sus titulares.
La Orden de San Juan tuvo especial interés durante la Edad Media para mantener este lugar, junto con la vecina aldea de Yébenes de San Juan, para hacer valer los derechos de la institución frente al poderoso concejo de Toledo, que poseía la vecina aldea de San Andrés y más al norte Yébenes de Toledo, y no solo por el aprovechamiento agrícola del entorno, sino también por los derechos de tránsito por el citado camino de Córdoba. Finalmente, en la división de la Cámara Prioral de Consuegra de 1504, se incluye la Torre de Azuqueca y su dehesa dentro de la nueva encomienda de Yébenes, momento en el cual ya debería estar despoblado, como se confirma en las Relaciones de Felipe II.
Para llegar al castillo, toma el camino hacia Casas de San Andrés en el PK 120+800 desde Toledo a Ciudad Real. Recorre 2.5 km por el camino de los Guinderos y cruza las vías del tren. Luego, toma el primer camino hacia el norte y, tras 0.5 km, encontrarás la Torre.
Es de libre acceso, sin horarios
Mas información en:
Localización
Los restos de esta fortificación se encuentran sobre un suave promontorio en la confluencia del río Algodor y el arroyo Bracea, término municipal de Consuegra (Toledo). Más en concreto se localiza en la margen derecha del citado río y del histórico camino de Córdoba a Toledo por Guadalerza y el puerto de Orgaz, antes de llegar a la localidad de Mora.
La torre, situada entre la alineación septentrional y central de los Montes de Toledo, en una zona llana y fácilmente inundable, tendría un importante valor estratégico, pues desde lo alto de su terraza defensiva se controlaba el cruce del camino hacia Toledo con el río Algodor, además de visibilizarse la entrada desde el estrecho de Guadalerza, al sur, y el puerto de Orgaz, al norte y más allá, el castillo de Mora. Además, la abundancia de agua, imprescindible para abrevar caballos, bestias de carga y ganado en general, hacían del lugar paso y parada obligada en dicha ruta.
Desde el punto de vista de la poliorcética, no parece que el emplazamiento fuera especialmente idóneo para la defensa, dada su escasa altura, sin embargo, los cursos de agua de sus proximidades harían de foso húmedo natural, dificultando los aproches y las labores de zapa y mina de los posibles atacantes.
Descripción
La torre, de planta ligeramente rectangular (9 m x 12,5 m), conserva los cuatro lienzos hasta una altura aproximada de 12 m. Los materiales dispersos por el entorno, y la forma de la pequeña loma donde se asienta, nos permiten aventurar que debió tener alguna muralla o cerca perimetral, hoy perdida.
A falta de excavaciones arqueológicas y de descripciones en las fuentes escritas, la lectura de paramentos nos permite individualizar sus diferentes fases constructivas:
– Muro interior, prácticamente arrasado, construido en tapial de tierra que se dirige en dirección noroeste-sureste atravesando la estancia inferior del edificio. Este muro sería amortizado por la obra de la torre que hoy podemos contemplar. Debe datar de época omeya (siglo X).
– Primer cuerpo: Se corresponde con la parte baja del muro. Está construido con un tapial de sillarejos de pizarra y cuarcita utilizando mortero de cal y arena. Llega hasta una altura aproximada de cuatro metros. En el muro noroeste encontramos un gran vano sobreelevado que se corresponde con la puerta del edificio, a la que se accedía por un patín o escalera adosada al muro principal de la fortificación. Los restos que quedan de la entrada indican que estaba formada por un arco de ladrillo. Esta obra debe ser también islámica de los siglos X-XI.
– Segundo cuerpo: Obra seguramente cristiana (siglo XIII). Empieza donde acaba el anterior y tiene una altura variable entre 3 m. y 5,5 m. Su característica principal es la presencia de sillares esquineros de dura piedra berroqueña colocados a soga y tizón. El resto del paramento está también construido a base de sillarejos, pero se aprecia una mayor homogeneidad de las piezas y cierta preocupación por mantener la alineación de las mismas. En las caras noreste, sureste y noroeste se abren estrechas aspilleras, mientras que en la suroeste se documentan dos ventanas de mayor tamaño: la primera, debió ser una saetera transformada, mientras que la segunda, a mayor altura, se encuentra ligeramente desplazada hacia un lado. De mayor tamaño que el anterior, se trata de un arco realizado de ladrillo. Este cuerpo estaba rematado por una sucesión de almenas prismáticas, embutido posteriormente en el muro del tercer sector.
– Tercer cuerpo: Se corresponde con las partes más altas de la construcción. En las esquinas aparecen ahora ladrillos dispuestos de tal forma que imitan a los sillares dispuestos a soga y tizón del cuerpo inferior. El tamaño de las piedras que forman el muro vuelve a disminuir. En el frente de los muros se observan almenas embutidas y amortizadas, resultado de un crecimiento de los lienzos en un momento posterior.
Modelo 3D
TORRE AZUQUECA by LAPTE on Sketchfab
Personajes y leyendas
Eventos culturales
Rutas recomendadas
Recorre antiguas fortalezas, descubre paisajes impresionantes y revive las hazañas de caballeros y reyes. Planifica tu aventura perfecta y déjate sorprender por el legado medieval que te espera en Castilla-La Mancha.





